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Los costos ocultos de poseer una vivienda

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Comprar una casa puede ser costoso, pero con frecuencia los propietarios novatos no se dan cuenta de que los gastos apenas comienzan. Los costos ocultos de ser dueño de una vivienda pueden igualar o exceder a los pagos de la hipoteca que envías al banco.

El costo real de tu vivienda

Necesitas conocer más sobre esos costos ocultos para que puedas:

  • Evaluar si una casa que parece  “asequible” puede comprometer tu presupuesto en la realidad.
  • Juntar el dinero que vas a necesitar y así evitar endeudarte.
  • Desarrollar un plan de respaldo en caso de que tus ahorros no sean suficientes para cubrir las cuentas.

Probablemente sepas que además de tu hipoteca pagarás impuestos a la propiedad y seguro. Además, es posible que pagues las cuotas de la asociación de propietarios y que tengas que hacer frente a facturas de servicios públicos más altas en comparación con lo que suelen pagar los inquilinos.

Pero incluso estos costos sustanciales pueden verse eclipsados por los gastos de reparación, mantenimiento y actualización de la propiedad. De hecho, un estudio comisionado por The Wall Street Journal en 1998 encontró que el costo de mantener, reparar y actualizar una casa común luego de 30 años a los estándares actuales, era casi cuatro veces el precio de compra. Esa estimación puede ser alta, pero los planificadores financieros que entrevistamos estuvieron de acuerdo en que los costos de ser dueño de una casa inevitablemente exceden las expectativas de los compradores novatos.

Ningún nuevo propietario puede sentirse completamente preparado para los costos de mantenimiento y los costos de renovación asociados con la compra de una vivienda.

Coloca a las reparaciones en tu presupuesto incluso antes de comprar

Por supuesto, hay todo un abanico entre lo que la gente debería gastar y lo que realmente gasta. Algunos derrochan en remodelaciones de alta calidad que cuestan cientos de miles de dólares, mientras que otros descuidan el mantenimiento y las reparaciones más básicas (que a menudo terminan costando mucho más en el futuro).

El lugar donde vives también importa mucho en términos de lo que pagas. Por ejemplo, la sustitución de un tejado suele costar más en las ciudades de alto coste que en cualquier otro lugar. Otras variables que afectan al precio incluyen:

  • La condición de la casa al momento de comprarla.
  • La calidad de los materiales usados para construirla o remodelarla.
  • Tu habilidad y disposición de hacer algunos trabajos por tí mismo (aunque los DIY pueden costar más de lo que ahorras si se te complica un proyecto más allá de tus habilidades)
  • El clima de tu ubicación (la misma pintura exterior que podría durar 10 años en un sitio con clima manso podría lucir desgastada luego de 5 años expuesta a calor o frío extremo).

Puedes hacerte una idea de los gastos contratando a un buen inspector de viviendas antes de comprar, alguien que pueda darte pistas sobre la esperanza de vida de los diversos componentes de la casa y una estimación aproximada de cuánto te costará reemplazarlos. Puede llegar a ser evidente que una casa “en oferta” se convertirá en un hoyo negro de dinero, mientras que una casa mejor mantenida valdría la pena el dinero extra.

Sin embargo, una vez que compres, debes planear ahorrar una cantidad considerable cada año para cubrir los gastos inevitables.

Aunque cada situación es diferente, la regla general típica es esperar gastar un promedio de 1% a 2% del valor de tu casa en reparaciones cada año.

Puede que no gastes eso todos los años, por supuesto, pero probablemente cada cierto tiempo enfrentarás una caldera rota, una reparación de techos, un reemplazo de electrodomésticos u otros gastos grandes que se lleven el dinero ahorrado durante los años de bajo consumo.

Ya que previamente pasaste mucho tiempo ahorrando para pagar una inicial, y ya has usado ese dinero, la mejor manera de prepararte es continuar con la creación un fondo de ahorro de mantenimiento de vivienda, incluso después de haber comprado la casa.

Recomendamos mantener este dinero separado de tu fondo de emergencia, el cual debe ser destinado para la pérdida del trabajo u otros gastos grandes e inesperados. Los costos de ser propietario de una vivienda pueden no ser totalmente predecibles, pero son inevitables, por lo que debes ahorrar para ellos como lo harías con cualquier otra cuenta grande.

Otra recomendación: Establece una línea de crédito hipotecario tan pronto como puedas. Esto puede ser una fuente de respaldo de fondos relativamente baratos en caso de que una reparación exceda lo que tienes guardado. No uses el dinero para otros propósitos, como vacaciones o autos. La clave es dejarlo sin usar, para que esté ahí si lo necesitas.

Algunos vendedores ofrecen garantías de vivienda a los compradores, pero no esperes que estos contratos sean una varita mágica. Es posible que te enfrentes a largos tiempos de espera y a múltiples visitas de técnicos de reparación antes de reparar o reemplazar algún equipo.

Y las garantías de vivienda usualmente no cubren todo. Ten en cuenta que ni las garantías de la vivienda ni el seguro del propietario cubren problemas de drenaje, desgaste del techo o fugas de agua, entre otros inconvenientes. Tales complicaciones pueden costar mucho dinero que el propietario no tenía planeado gastar.

Es una vivienda, no una inversión

Los altos y continuos costos de ser propietario son la razón por la cual los planificadores financieros suelen recomendar a los clientes no ver su residencia como una inversión.

Históricamente, las casas suelen apreciarse a una tasa que se equipara con la inflación. Los costos de asegurar, mantener, reparar y actualizar los bienes raíces significan que probablemente estás perdiendo terreno con el tiempo (aunque pagar una hipoteca puede ser visto como un tipo de ahorro forzado).

Eso no significa que ser propietario de una vivienda sea un mal negocio. Sólo significa que necesitas estar preparado.

Poseer una casa puede ser una decisión placentera de estilo de vida, así como una decisión financiera inteligente durante un largo período de tiempo. Cuanto más anticipes los costos potenciales, más probable es que sea una experiencia positiva en ambos frentes.

¿Cuánto tiempo duran las cosas?

Esto es lo que la Asociación Nacional de Constructores de Viviendas (National Association of Home Builders) estima como la vida útil de varios elementos de la vivienda:

  • Techo: Típicamente de 20 a 30 años, dependiendo del material, aunque los techos de pizarra, cobre, arcilla u hormigón tienen una vida útil esperada de más de 50 años.
  • Pisos: Las alfombras duran de 8 a 10 años, el linóleo 25, el vinilo hasta 50; la madera, el mármol, la pizarra y el granito pueden durar 100 años.
  • Terrazas o cobertizos: Unos 20 años “en condiciones ideales”.

Mientras tanto, Consumer Reports señala que estos son algunos tiempos de vida útil para los siguiente electrodomésticos:

  • Horno de aceite: 20 años.
  • Horno de gas: 18 años.
  • Horno eléctrico: 15 años.
  • Aire acondicionado central: 15 años.
  • Cocina a gas: 15 años.
  • Cocina eléctrica: 13 años.
  • Refrigerador o nevera: 13 años.
  • Secador: 13 años.
  • Congelador: 11 años.
  • Lavadora: 10 años.
  • Lavavajillas: 9 años.

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