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¿Por qué las sociedades comerciales fracasan?

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Sociedades comerciales

Evita los errores para que logres el éxito a largo plazo en las asociaciones empresariales.

Las sociedades de negocios tienen muchas ventajas. Permiten a los emprendedores recopilar una serie de habilidades que se complementen, así como también distribuir los costos iniciales y el riesgo entre todos los participantes. Eso las convierte en una de las formas más comunes de lograr el éxito en los negocios. Desafortunadamente, muchas de las ventajas también pueden ser desventajas, pues las estadísticas demuestran que cerca del 70 por ciento de las asociaciones al final colapsan. Echemos un vistazo a algunas de las razones más comunes de por qué las sociedades se separan, para que puedas hacer de la tuya una relación más duradera y exitosa.

Las sociedades con amigos o parejas son riesgosas

Muchos negocios en pareja, en familia o entre amigos son exitosos, y la idea de fundar una empresa con alguien en quien confías y conoces íntimamente (o crees conocer) puede ser muy atractiva. No obstante, como suele decirse, escoger un socio es más difícil que escoger a tu pareja,  y muchas de esas asociaciones están condenadas al fracaso.

Toda asociación comercial exitosa debe basarse en las fortalezas, los talentos, las personalidades y las experiencias complementarias de los posibles socios. Un pariente o amigo necesita aportar mucho más a una sociedad comercial que sólo la relación personal que tiene contigo.

Para que una asociación entre amigos o familiares tenga éxito, es importante que se mantenga una separación entre las relaciones comerciales y las personales. De esta manera, podrás tener conversaciones francas y abiertas con tu(s) socio(s) sobre decisiones difíciles del negocio, sus metas, sus finanzas – discusiones que pueden ser complicadas con una relación personal cercana. Es probable que la mayoría de las sociedades comerciales entre cónyuges se disuelvan en caso de ruptura matrimonial (y viceversa). Del mismo modo, las relaciones personales entre otros miembros de la familia o amigos a menudo se ven gravemente perjudicadas cuando una relación de negocios entre la familia o los amigos se deteriora.

Como en cualquier sociedad, es muy importante tener un acuerdo de asociación global,  donde temas como las finanzas, la división del trabajo, etc., estén claramente detallados antes de comenzar. Un simple apretón de manos entre familiares o amigos no es suficiente cuando tus finanzas y tu reputación están en juego.

Al hacerlo correctamente, una sociedad comercial con un familiar o amigo puede ser muy satisfactoria, pero las que no lo logran pueden ser causa de separación de familias o destruir amistades para siempre.

Compromiso desigual entre los socios

Cualquier empresario puede certificar que empezar un negocio requiere de un gran compromiso, tanto personal como financiero. Cuando eres tú solo el propietario, eres el único responsable del éxito (o fracaso) del negocio. En cambio, en una sociedad dependes de la contribución de los otros socios, y si no están dispuestos a participar al mismo nivel de sacrificio personal o financiero, al cabo de un tiempo muy seguramente resultará en resentimiento y conflicto.

Una sociedad basada en uno de los integrantes haciendo grandes contribuciones financieras y el(los) otro(s) prometiendo recompensar la diferencia con “trabajo y esfuerzo” puede sonar bien en teoría, pero “trabajo y esfuerzo” es muy difícil de cuantificar y describir en un documento de sociedad. Si el compromiso no se cumple, la sociedad está destinada al fracaso.

Del mismo modo, puede ser difícil para un miembro de la sociedad estar totalmente inmerso en el negocio cuando él/ella tiene otras distracciones. Alguien que tiene otros intereses comerciales o hijos pequeños y un cónyuge que trabaja, por ejemplo, puede ser incapaz de comprometerse plenamente con una sociedad comercial.

La contribución desigual entre los socios puede no presentar un problema si se entiende de antemano (y se articula completamente en el acuerdo de asociación), pero por lo demás, es probable que conduzca a conflictos entre los socios.

Falta de éxito

Construir un negocio requiere paciencia y perseverancia. Para que un emprendimiento tenga éxito los propietarios deben estar preparados a comprometerse a largo plazo. Además, muchas empresas pertenecen a industrias cíclicas y es posible que los socios necesiten acostumbrarse a períodos de crecimiento lentos y fluctuaciones en los ingresos de la empresa.

La falta de actividad comercial y/o los períodos de disminución de los ingresos pueden tener un efecto psicológico en los socios y, en última instancia, provocar conflictos, especialmente si la actividad comercial es o se convierte en una pesada carga para las finanzas personales de las personas involucradas. Si uno o más socios han tenido previamente un salario estable con beneficios, pueden verse tentados a reconsiderar la decisión de convertirse en empresarios si el negocio no tiene éxito de inmediato o si se produce una desaceleración.

No existe certeza del éxito y las ventajas de una asociación no pueden compensar una falta de preparación o una idea de negocio que no es viable. Para que una empresa pueda prosperar a largo plazo es necesario que se planifique a fondo su desarrollo antes y después de la puesta en marcha, que se investigue el mercado objetivo, que se hagan proyecciones realistas del flujo de caja y de los ingresos, y que disponga de suficiente financiamiento de deuda o capital cuando sea necesario.

Valores distintos

Muchas asociaciones no tienen éxito porque los socios no están alineados con los valores y/o metas de la organización. A medida que el negocio evoluciona, las diferencias pueden convertirse en una fuente creciente de fricción.  

Antes de entrar en una relación comercial, los socios potenciales deben reunirse y articularse respecto a estos puntos:

  • Por qué quieren ser emprendedores
  • Cuál es su visión para la empresa
  • Sus objetivos a largo plazo

Querer empezar un negocio porque odias tu trabajo o porque crees que puedes hacerte rico puede ser un gran factor de motivación, pero te ciega ante la realidad de ser dueño y manejar una empresa. Los socios potenciales, en particular los primerizos, deben ser realistas sobre las perspectivas y moderar sus expectativas en consecuencia para evitar posibles decepciones.

Tus posibles socios pueden no estar de acuerdo en sus visiones para la compañía y tener nociones radicalmente diferentes de los objetivos a largo plazo de la organización. Por ejemplo, un socio puede ver el negocio como una forma alternativa de ganarse la vida modestamente y no tener deseos de expansión futura, mientras que otro socio puede tener planes de expansión ambiciosos, incluyendo tener una gran nómina, abrir sucursales, hacer pública la compañía, etc.

Para evitar conflictos a largo plazo entre los socios, la visión de la empresa debe ser acordada y descrita de antemano en un documento y las secciones del plan de negocios deben ser utilizadas para formalizar los objetivos a largo plazo de la organización.

Choques de personalidad

Compartir el riesgo y tener un conjunto de habilidades complementarias son algunas de las grandes ventajas de las sociedades, pero si las personalidades de los socios no encajan lo suficiente, el negocio puede estar en problemas.

Los desacuerdos entre los socios son de esperar, pero personalidades muy contrastadas pueden amplificar las diferencias de opinión y llevar al resentimiento y al conflicto.

Entrevistar y evaluar a un posible socio es imprescindible si aún no estás bien familiarizado. Trátalo/a como una entrevista de trabajo – además de discutir habilidades, talentos y experiencia, evalúa su personalidad con preguntas como:

  • ¿Te gusta tomar riesgos?
  • ¿Estás altamente motivado?
  • ¿Cómo manejarías situaciones difíciles tales como tratar con empleados, clientes y proveedores problemáticos?
  • ¿Cuáles son tus expectativas de mí y del negocio?
  • ¿Tienes la paciencia y perseverancia para manejar el inicio y crecimiento de un negocio?

Ten en cuenta que las diferencias de personalidad también pueden ser un beneficio en lugar de un obstáculo, siempre y cuando respetes a tus socios, valores sus opiniones y tengas una visión compartida.

El fracaso de la confianza

Una relación honesta y abierta entre socios es la base de cualquier asociación de negocios exitosa, por lo que nada rompe una asociación más rápido que la falta de confianza. Dada la responsabilidad compartida inherente a las sociedades comerciales, las prácticas comerciales ilegales o poco éticas de un socio ponen en riesgo a todos los demás miembros de la sociedad.

Aunque nunca se puede predecir con certeza que tu(s) socio(s) siempre se comporte(n) de una manera ética, puedes mitigar la posibilidad investigando su historia y reputación de antemano, particularmente si es alguien que no conoces:

 

  • ¿Han tenido otros negocios en el pasado y, de ser así, cómo los consideraban sus socios comerciales, proveedores, clientes, empleados, etc.?
  • ¿Cuál es su reputación en la comunidad?
  • ¿Han tenido dificultades legales previas?
  • ¿Han tenido un empleo o un historial matrimonial?
  • ¿Alguna vez han estado en bancarrota, han tenido una mala calificación crediticia o han estado en dificultades con las autoridades fiscales?
  • ¿Están dispuestos a acordar un acuerdo de asociación por escrito que describa todos los aspectos críticos del negocio?

Lo más probable es que si la persona tiene un historial de estabilidad y comportamiento ético, se convierta en un socio confiable.

Haz tu tarea antes de asociarse

Un escrutinio minucioso de tus posibles socios y el desarrollo de un acuerdo de asociación completo por escrito mejorará tus probabilidades de tener una asociación comercial exitosa y a largo plazo. Un poco de investigación avanzada y un contrato debidamente escrito pueden hacer toda la diferencia.

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