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Cómo reconstruir el crédito después de la quiebra

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Presentar una bancarrota bajo el Capítulo 7 te ofrece un borrón y cuenta nueva a nivel financiero, pero también implica la preocupación que nunca más tendrás un crédito decente.

Si fuiste elegible para presentar el Capítulo 7, lo más probable es que tu crédito estuviera hecho añicos. Pero eso es muy diferente a la creencia popular de que la bancarrota arruina tu futuro financiero para siempre.

La verdad es que puedes empezar a corregir tu crédito de inmediato.

Aunque la bancarrota permanecerá en tus reportes de crédito por 10 años, su impacto irá disminuyendo con el tiempo. Puedes contribuir en ese proceso compensando la información negativa con algo más positivo.

Comienza con lo básico para reparar tu crédito

En este punto, a los prestamistas les gustaría ver que tienes suficientes ingresos para pagar tus obligaciones actuales, y que te queda algo adicional. Una carga deudora más pequeña te convertirá en un prestatario más atractivo.

También, los prestamistas no tendrán la preocupación de que vayas a solicitar una bancarrota para deshacerte de una nueva deuda, ya que no podrás hacerlo en los próximos ocho años.

Aquí está tu primera orden del día: diseña un presupuesto que te ayude a estar encima de tus finanzas. La asesoría pre-aprobatoria que recibiste antes de completar el proceso te debería haber aportado información acerca de la elaboración del presupuesto, pero si no fue así, no dudes en buscar ayuda de una agencia asesora de crédito. Todas las agencias asesoras sin fines de lucro ofrecen una ayuda básica sobre estos temas.

Luego, comienza a crear un fondo de emergencias. Investigaciones hechas por el Urban Institute muestran que tener ahorrados unos $250 para gastos imprevistos puede proteger a las familias de recurrir a préstamos salariales o de acumular deuda en tarjetas de crédito, lo cual puede comenzar una nueva espiral de deuda.

 

Planifica tu estrategia de crédito luego de la bancarrota

Podrías pensar que eres un cliente indeseable para los prestamistas o los emisores de tarjetas de crédito, pero eso no es del todo verdad. Tendrás que ponerte a prueba, por su puesto, pero se puede lograr.

Aunque tu objetivo es el mismo que el de alguien que comienza desde cero (construir un buen historial de crédito), tu situación es un poco diferente. Tu problema no es que los acreedores no sepan nada de ti, sino que saben mucho.

Primero, evalúa tu situación. Puedes hacerlo revisando tus informes de crédito anuales gratuitos. Tus puntajes de crédito se calculan utilizando la información de tus informes de crédito, por lo que cualquier información negativa inexacta puede hacer que sea aún más difícil salir de tus deudas. Si encuentras errores, impugna y corrígelos.

Por supuesto, habrá información negativa que es correcta. Tus reportes reflejarán la bancarrota por 10 años. Además, los pagos atrasados y las deudas que se van a cobrar permanecen en los informes hasta siete años después de los atrasos. Una declaración de bancarrota bajo el Capítulo 7 elimina las deudas, pero no limpia los informes de crédito.

Segundo, verifica tu puntaje de crédito. Hay varias maneras de obtener un puntaje de crédito gratis, aquí tienes una herramienta que funciona para nosotros (HYPERLINK). Es inteligente hacer un seguimiento de tu puntaje de crédito mes a mes, y es crucial revisar el mismo puntaje cada vez; de lo contrario, obtendrás una comparación inútil entre manzanas y naranjas. Escoge un tipo de puntuación a seguir y apégate a ella.

Limpiar tus informes de crédito y saber qué puntaje de crédito verán los prestamistas te ayuda a saber qué productos de crédito debes solicitar.

 

Busca productos que se ajusten a tu situación

Tu historial de pagos antes de la declaración de bancarrota te hará lucir como un prestatario extremadamente riesgoso. Puedes corregir ese problema al proveer garantías extras de que no perderán su dinero. Aquí tienes cuatro maneras de mejorar tu perfil financiero. Esto te ayudará a conseguir crédito y a trabajar en recuperar tu puntuación.

Préstamos Asegurados: Existen dos variedades de este instrumento, y con frecuencia es ofrecido por las uniones de crédito o bancos comunitarios. Un tipo de préstamos asegurados consiste en prestarte la cantidad de dinero que tienes previamente depositado. No podrás acceder a tu dinero mientras estés pagando el crédito. El otro tipo no involucra tener dinero por adelantado, aunque el dinero que se presta se coloca en una cuenta de ahorros y se libera sólo después de que hayas hecho los pagos necesarios. A cambio, la institución financiera se compromete a enviar un informe sobre tu historial de pagos a las agencias de crédito.

Tarjeta de crédito asegurada: Este tipo de tarjeta está respaldada por un depósito que pagas por adelantado, y el límite de crédito típicamente es la cantidad que tienes en depósito. Una tarjeta asegurada a menudo tiene cargos anuales y puede tener tasas de interés altas, pero no la deberías necesitar a largo plazo. Se puede usar para reparar el crédito hasta que seas elegible para una tarjeta mejor y sin garantía.

Ten en cuenta que puedes ser rechazado al solicitar una tarjeta asegurada. Lee los requisitos cuidadosamente, ya que debes estar casi seguro de que puedes ser aprobado antes de solicitar una, porque cada investigación de crédito puede causar una pequeña caída temporal en tu puntaje. Esta disminución será más que compensada si la obtienes, la usas ligeramente, y pagas la deuda a tiempo.

Recomendamos solicitar una tarjeta garantizada en una unión de crédito u otro banco local. Tienden a ser mucho más indulgentes con el historial de crédito, y muchos estarán encantados de trabajar contigo para construir un buen perfil de crédito. Sin embargo, una gran advertencia: antes de solicitar, asegúrate que el banco o cooperativa de crédito reporte la actividad crediticia a las tres agencias de crédito. Comprueba que tu buen comportamiento crediticio valga la pena.

Tarjeta de crédito o préstamo co-firmado: Esto puede ayudar a tu puntaje, pero necesitas tener un amigo o familiar con buen historial de crédito que esté dispuesto a co-firmar por ti. Es un gran tema: un co-firmante está arriesgando su reputación crediticia por ti, estará en problemas por el monto total si no pagas, y puede enfrentar límites en los préstamos personales debido a la obligación de deuda adicional. Una tarjeta o préstamo co-firmado puede dañar tu relación con esa persona si no pagas según lo acordado.

Estado de usuario autorizado: Si pedirle a alguien que sea co-firmante es demasiado, podrías pedirle ser un usuario autorizado en su tarjeta de crédito. Pero asegúrate que la tarjeta de crédito informe de la actividad de pago de los usuarios autorizados a las oficinas de crédito, o no ayudará a mejorar tu puntuación.

Esta ruta no elevará la puntuación tanto como los otros métodos, porque los usuarios autorizados no tienen la responsabilidad final de pagar la deuda. (Es mucho más probable que ayudes a alguien que tiene un “archivo delgado” con poca información crediticia a alguien con un archivo lleno de información negativa). Pero este camino no te perjudicará, así que tal vez quieras seguirlo.

Próximos pasos

Una vez que consigas que un prestamista te extienda crédito, ten cuidado de pagar a tiempo. Mantén bajos los saldos de tu tarjeta de crédito en relación con los límites de la tarjeta – normalmente se recomienda menos del 30%, pero menos del 10% es incluso mejor.

Ya estás buscando redimirte, así que no puedes ponerte en una posición en la que estés pidiendo perdón por un pago atrasado o luchando por mantenerte al día con los crecientes saldos de crédito.

Cuando tu historial reciente finalmente demuestre que eres un buen riesgo crediticio, toda esa precaución en restaurar tu reputación crediticia valdrá la pena.

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